Dubái

4 de enero de 2026

Y no nos dejaron subir al avión. La mujer impasible repitió nuestros nombres y nos dijo: el vuelo está cerrado. Así que le pregunté por una solución y me dijo: cambiar el vuelo en el mostrador de Emirates. Según sus indicaciones estaba en la puerta 24, allí no había nadie, preguntamos y nos mandan a salir por una puerta al lado del control de equipaje de mano. Allí hacemos la cola y nos preguntan que nos pasó, le dije que nos dormimos. Un poco dormidos sí que tenemos el cerebro, pero bueno, el chico nos ayudó y buscó un vuelo lo más pronto posible. Estuvo un buen rato y al final para hoy a las 2 de la tarde solo quedaba primera clase, 2000 euros por persona, imposible. La otra opción era el día 5 a las 8:15 por 650 euros los dos. Tomamos esta opción sin pensar. Luego de pagar le pregunté por el equipaje. Me dijo que estaba aquí, que fuera a hacer el checking y ahí me arreglaban ese tema. 

No entendí bien sus indicaciones porque usó su traductor del móvil al español y no era muy buena la traducción. Al final me señaló hacia la derecha. Volvemos por donde habíamos salido, no me convence y pregunto antes de pasar el control de equipaje, me dicen que sí que por ahí. Pasamos el control con todo el rollo de las baterías, los iPads, las chaquetas. Y de pronto nos vemos en un sitio que solo llevaba a las puertas de embarque de conexión. Vuelvo a preguntar, nos envían hacia atrás. Otra vez en el control vuelvo a preguntar me envían hacia el otro lado jajajajaja le digo; no, no. Llama a su compañero y este le dice que hacia afuera. Volvemos al mostrador de Emirates, hablo con otro chico y me dice, espera que te llevo, porque me señaló hacia el lugar de donde venía. Resulta que era en el mismo mostrador, la primera persona de la derecha era la que se encargaba de esto. Uff si que era fácil!

Hacemos el checking y le digo lo de las maletas, me dice que ya está, que las envía a Barcelona mañana. Le digo a Xavi: se ha equivocado, le digo que las necesitamos ? Xavi dice que le da igual. Yo tengo mi maleta con ropa y él no tiene nada, pero está entusiasmado por salir y ver la ciudad. 

Ya eran las 9 de la mañana, pasamos control de pasaporte y nos dan un Sim con 10 gigas por un día. Nos alegramos porque no tenemos internet y lo necesitamos para saber qué hacer. Después de casi media hora instalando la esim da error, la de Xavi también. No nos deja comprar una esim en Holafly ni en ninguna otra página, parece que está restringido en el país, según el mensaje de error. En fin, aprovechando el wifi del aeropuerto reservamos un hotel cerca, a cuatro paradas en metro.  Buscamos cómo llegar y le hice pantallazo al mapa y a la reserva. Y ahí salimos a la aventura. Hicimos foto del metro y vimos que lo que se visita está en la misma línea. Llegamos al hotel, pero no nos dejan entrar hasta las 2 de la tarde. Dejamos las maletas y volvemos al metro. La línea roja es la principal que atraviesa la ciudad y luego conecta con otras dos pequeñas líneas, una de ellas de tranvía. 

Compramos la tarjeta de un día por 5 euros en el aeropuerto así que vamos a aprovecharla, pues el bus turístico cuesta 75 euros por 24 horas.  Nos bajamos en la parada del Burj Kalifa, el rascacielos más alto del mundo con 828 metros de altura. Desde el metro hay una pasarela que te lleva al centro comercial, pero nosotros nos desviamos antes y salimos a una plaza con una pequeña fuente desde donde se tiene una vista increíble de todos los rascacielos. Intentamos entrar al edificio pero todos los caminos ponían propiedad privada así que caminamos hasta el centro comercial. Un sitio muy lujoso, con tiendas de marcas de lujo, y por suerte con internet. Ahí me descargué un mapa de Dubái de Google, para poder orientarnos mejor. Bajando se llega a un lago que es una gran fuente en la que se hacen espectáculos musicales con luces. 

Alrededor del lago todo tipo de restaurantes, pero Xavi tenía hace días antojo de KFC así que vamos hacia allí. Justo cuando estábamos dentro comenzó el espectáculo de la Fuente, pero solo de agua, sin luces. 

Recorrimos todo el lugar y encontramos el edificio de la Ópera de camino al metro. Nuestra siguiente parada es en la isla de la palmera. Una isla artificial en forma de palmera con hoteles, museos y el acuario. 

Hacemos conexión con el tranvía y lo cogemos hacia el final de la palmera. Toda esta zona está aún en construcción. Llegamos al final de la línea y no supimos cómo cruzar la autovía para ir a la playa. Otro turista estaba como nosotros, así que cogimos el tranvía de vuelta y nos bajamos en la parada que conecta con un mono raíl que te lleva al final de la palmera donde está el acuario. 

Otra vez nos salen mal las cosas, el mono raíl no funciona temporalmente, intentamos hacerlo andando pues el mapa de la estación ponía 6 minutos. Entramos por una calle y resultó ser un hotel y no nos dejaron pasar. Los taxistas nos dijeron que la playa está muy lejos y solo te pueden llevar ellos. No nos fiamos.

Cambiamos de planes, volvemos al tranvía y vamos hacia el final del otro lado. Ahí la cosa cambia, es todo más animado, y nos bajamos en la parada de la playa de Dubái. Caminamos bastante hasta la playa, atravesando uno de los canales. Las vistas son muy bonitas con el atardecer. Llegamos a la playa justo cuando se ponía el sol. Había mucha gente bañándose y muchos otros que llegaban para la fiesta nocturna, pues el sitio está lleno de locales de ocio. 

Nuestros pies ya no dan más, cogemos el tranvía hasta la conexión con el metro. Pensamos en bajarnos en la parada del rascacielos para ver las fuentes, pero el metro va muy lleno, vamos aprisionados y no para de subir y bajar gente todo el tiempo. El Burj Kalifa apenas está iluminado, como casi ningún edificio, algo a lo que estábamos acostumbrados en China. Así que viendo que no había muchas luces seguimos de largo hacia el hotel. Casi una hora de trayecto de pie y el metro se vacía en nuestra parada. Esta zona también está muy animada, tiendas y restaurantes pero menos lujosos y más baratos. 

Llegamos al hotel casi a las 7 de la noche. Nos suben la maleta, la mochila y los abrigos hasta la habitación, así de cansados nos ven. La habitación es muy amplia y tiene de todo lo que necesitamos, por 43 euros es un regalo que no se encuentra en ciudades tan importantes como esta. 

Nos duchamos, descansamos y a dormir temprano pues a las 5 de la mañana salimos hacia el aeropuerto. Esta vez no podemos perder el vuelo. 














































































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